Rumbos de la seguridad

Desde hace ya varios años la seguridad es una gran preocupación para los mexicanos. Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, los mexicanos gastaron en 2017 alrededor de 90,000 millones de pesos en medidas de seguridad para sus hogares o negocios.

Unos cuantos temas marcaron la agenda de la contienda política del año pasado. La corrupción y la seguridad se convirtieron en el foco de las propuestas y el diseño de estrategias que convencieran a los ciudadanos de un futuro optimista que alineara las expectativas.

Combinando ambos asuntos, el contrabando de combustible era uno de los primeros asuntos a resolver al iniciar el nuevo mandato. El principal logro en materia de seguridad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha sido la considerable reducción del huachicoleo: robo y contrabando de combustible. Este fenómeno llegó a producir la pérdida de 1.5 millones de galones en tan solo diez horas, lo que se tradujo en cuantiosas pérdidas económicas para el país por el orden de los 3,000 millones de dólares anuales según cifras oficiales.

Las consecuencias de este suministro clandestino fueron más allá del detrimento del patrimonio nacional, provocando una fatalidad. El 18 de enero las perforaciones hechas por contrabandistas a un oleoducto en el Estado de Hidalgo provocaron la muerte de 130 personas, pobladores de la zona, que habían acudido a recoger combustible para luego venderlo.

Sujetos como la delincuencia organizada y empleados corruptos que hacían parte de la empresa estatal Pemex provocaron un saqueo promedio de 56,000 barriles diarios en 2018. Sin embargo, combatir este flagelo fue una de las propuestas más fuertes del actual presidente.

Y los resultados han confirmado el esfuerzo en esta materia. Durante lo que va de 2019 ese promedio se ha reducido a 4,000 barriles, lo que significa una merma del 93%. En un primer momento la medida para reducir el robo fue de corte antipopular, pues el gobierno decidió reducir el combustible trasportado a través de ductos, llegando incluso a cerrar algunos, lo que provocó desabastecimiento y largas filas en las gasolineras por la escasez.

Del más de millón de barriles trasportados en promedio diariamente durante 2018, se pasó a casi la mitad, promediando en enero de este año los 618,000 barriles diarios. Otras medidas consistieron en buscar alternativas de transporte como carros cisterna y ferrocarriles, así como el aumento de la seguridad en los puntos comúnmente golpeados por este fenómeno.

Crímenes como el contrabando de combustible se genera por la acción de grupos delincuenciales organizados y la corrupción dentro de las instituciones del Estado. Además impactan negativamente el mercado de combustible y provocan tragedias lamentables como la de Hidalgo. Sin embargo, el nuevo gobierno ha mostrado una estrategia contundente para reducirlo y evitar que eventos así se repitan. Aun así, es necesario que se mantenga esta tendencia de disminución para demostrar una verdadera solución al problema.